Nunca caiga
Faith to Faith
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
2 Timoteo 2:15
Muchas personas han estado jugando con respecto a la Palabra. Claman en público para aparentar ser gente de fe, pero en lo privado nunca abren su Biblia. Luego cuando vienen los problemas, y tratan de permanecer firmes en la Palabra, decaen en su vida espiritual.
Bien, el momento de jugar se terminó. Es tiempo de darnos cuenta de que la verdadera fe involucra acción. En Santiago 2:20, leemos que la fe sin obras [o sin la acción correspondiente] está muerta.
Si usted quiere la clase de fe que lo mantenga de pie mientras otros caen a su alrededor, necesita poner en práctica lo que se refiere a la Palabra.
Primero: Necesita estudiar. Usted puede estudiar la Palabra de muchas maneras. No sólo leerla, sino también escudriñarla con concordancias, diccionarios y otras guías de estudio. Pero si tiene una grabadora, también puede pasar la mitad del día escuchando cintas de enseñanzas. Es sólo una manera de estudiarla, pero es poderosa.
Segundo: Vaya a un lugar donde se pred ique la Pa labra. L o que leemos en Romanos 10:17 «…la fe es por el oír…», se está refiriendo a la Palabra predicada.
Siempre que comienzo a sentirme rodeado de problema s y se me dificulta escuchar a Dios, dejo todo y busco algún lugar donde pueda oír la predicación de la Palabra. He recibido más respuestas de Dios de esa manera de las que pueda relatar. Aunque el predicador no haya hablado acerca de algo que e sté remot a mente relac ionado con el a su nto con el que estoy luchando, a lg una Pa labra de las Escrituras, comienza de repente a llevar mis pensamientos en cierta dirección. Ahora comprendo: “¡Ésa es la respuesta a ese problema con el que he estado lidiando en las últimas seis semanas!”.
Tercero: Necesita comenzar a confesar la Palabra que ha oído. Encuentre la promesa de Dios relacionada con su situación y dígala en voz alta como si ya se hubiera cumplido en su vida.
Tome la Palabra de Dios en serio, estúdiela y ponga atención cuando sea predicada. Confiésela y sea un obrero tan diligente que el mismo diablo lo mire con temor y diga: “¡Ahí está un creyente que no está jugando!”
2 Pedro 1:3-10